La normativa europea regula desde el año 1989 el uso de los gases refrigerantes como los que utilizan las máquinas de las instalaciones de aire acondicionado. La aplicación desde enero de 2010 de las nuevas normativas (Reglamentos Europeos 2037/2000, 842/2006, 1494/2007 y 1005/2009) ha supuesto la prohibición de uso del gas refrigerante R-22 que utilizan muchas de las instalaciones que aún funcionan sin ningún tipo de problema.
Para dar cumplimiento a esta normativa europea el Ministerio de Medio Ambiente está aún preparando un Real Decreto para la regulación de los gases fluorantes y los equipos que los utilizan, con el objetivo de evitar emisiones a la atmósfera. Aunque habrá que esperar la publicación del Real Decreto hay una serie de conceptos que la normativa europea obliga ya a cumplir y que afectan a las máquinas de aire acondicionado que utilizan el gas refrigerante R-22.
El auténtico cambio comenzó en 2000 cuando los fabricantes recibieron la prohibición de fabricar máquinas con gas R-22 y pasaron al gas R-407C. Desde el 1 de enero de 2010 queda prohibida la fabricación y el uso del gas R-22 para el mantenimiento o revisión de los aparatos de aire acondicionado y bomba de calor con la excepción de utilizar gas recuperado, reciclado y / o regenerado del mismo equipo o cliente y por parte de la misma empresa mantenedora. Está expresamente prohibida la comercialización de gas R-22 virgen, incluso a título gratuito.
El Reglamento permite el uso de las máquinas que utilizan gas R-22 de manera indefinida siempre y cuando no se necesite hacer ningún tipo de mantenimiento que implique el manejo del gas. A pesar de ello los titulares de estos aparatos podrán solicitar legalmente servicios de mantenimiento hasta la fecha límite de 31 de diciembre de 2014.
Para poder garantizar la continuidad de funcionamiento a las máquinas que utilizan
R-22 se ha buscado un gas sustituto que cumple con la normativa vigente. El sustituto elegido por la industria de los gases refrigerantes ha sido el gas R-404A (y también el gas
R-507 en menor proporción). Este gas sustituto permite que las máquinas que utilizan R-22 puedan continuar trabajando y alargar su vida útil hasta su sustitución por una nueva. Esta sustitución, sin embargo, tiene unos efectos secundarios sobre la instalación que será necesario valorar en cada caso, como el descenso del rendimiento, el atasco de filtros, la corrupción de aceites y juntas que pueden provocar fugas y el deterioro prematuro del compresor , entre otros.
Hay que recordar que sólo hay que sustituir el gas refrigerante en caso de que alguna circunstancia así lo obligue, como fugas en el circuito, cambios de recipientes a presión, etc. Si no hay ninguna incidencia en la instalación se puede seguir funcionando como hasta ahora.
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